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Tuyo es el Reino Sección Anterior | Indice | Siguiente Sección Capítulo 11—La venida del rey La mayoría de las personas pensativas se da cuenta de que el mundo se encuentra en una encrucijada y que el camino que queda por delante parece conducir cuesta abajo, a la ruina. Admitir esto es fácil, pero es mucho más difícil sugerir cuál de las rutas alternas debe seguir la humanidad. Probablemente sería acertado decir que la mayor parte de la gente contempla el futuro con resignada preocupación en vez de esperanza, reconociendo que los problemas que enfrenta la humanidad son demasiado difíciles para ser resueltos con éxito. Considere, por ejemplo, el presente estado de cosas en la tierra. En estos días es casi imposible leer un periódico nacional sin encontrar informes de tendencias nefastas en nuestro mundo moderno. La violencia contra las personas y la propiedad se vuelve cada vez más frecuente; las normas morales están declinando; la contaminación ambiental parece estar sofocando nuestro planeta; millones de personas pasan hambre mientras otros millones más están sobrealimentadas; los recursos de la tierra se están agotando; las principales potencias del mundo tienen suficientes armas letales para destruir todo el globo varias veces, y por encima de todo está el temor de un accidental o planeado holocausto nuclear. En realidad, un cínico podría decir con cierta justificación que el mundo ya pasó la encrucijada y se precipita por el camino de una sola vía hacia su propia destrucción. Pero el cínico no se da cuenta del hecho de que Dios está al mando, y que con su toque mágico serán resueltos los problemas del mundo, aunque no sin pasar por una época traumática para la humanidad. El emocionante mensaje de la Biblia, que he tratado de explicar en los capítulos anteriores, es que en esta era de crisis para el mundo Jesús regresará para establecer el largamente prometido reino de Dios. El regreso de Jesús Por el poder de la inspiración, el apóstol Pedro predijo que esta actitud prevalecería en los días inmediatamente anteriores al regreso de Cristo. El nos recuerda la necesidad de traer a la memoria "las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas," puesto que algunos se reirían de la idea misma del regreso de Jesús:
A continuaci ón, el apóstol afirma que Dios no mide necesariamente el tiempo en términos humanos, y que a pesar de la aparente demora, Cristo verdaderamente regresará aunque el mundo no esté esperándolo:
Note con cuidado lo que implican estas palabras. Un período de mil años nos parece un largo tiempo, pero para Dios no es más que un solo día. En este sentido usted está leyendo esta página solamente dos días después que los discípulos vieron a Jesús ir al cielo. Observe que desde el punto de vista de Dios, El no ha tardado en enviar a Jesús de nuevo. En los capítulos anteriores hemos visto que el regreso de Jesús a la tierra fue claramente proclamado como la verdadera esperanza de los cristianos del primer siglo. Ahora volvamos a la descripción bíblica del cumplimiento de esta esperanza, que nos dice cuándo regresará y describe algunos de los sucesos que anunciarán la venida del reino de Dios. Señales del regreso de Cristo Siempre ha sido una práctica de Dios revelar el momento en el que los mayores episodios del cumplimiento de Su propósito son inminentes. Hace bastante tiempo dijo a través del profeta Amós:
Ya hemos visto que esto fue verdad en cuanto se refiere al nacimiento de Jesús. Nació al tiempo esperado por los que habían estudiado la profecía de las setenta semanas en Daniel capítulo 9. Por consiguiente es razonable esperar que el regreso de Jesús para inaugurar la etapa final del plan de Dios para la tierra, sea de manera similar precedido por señales, advirtiendo a quienes estén velando, que el reino de Dios es inminente. Con seguridad, los discípulos de Cristo esperaban que hubiera algunas indicaciones de su regreso. En el monte de los Olivos le hicieron una pregunta confidencial:
En respuesta Jesús se tomó el tiempo necesario para hablarles acerca de las señales que constituirían un presagio de su retorno, y nosotros examinaremos en breve esta profecía del "monte de los Olivos." Algunas personas usan la Biblia para intentar predecir el año o día exacto del regreso de Cristo, y hasta publican sus expectativas. Cuando la fecha anunciada pasa sin su cumplimiento, el resultado es que la gente se burla de ellos y del concepto mismo del regreso de Jesús. Pero las señales no nos fueron dadas para permitirnos ser tan precisos. En la profecía del monte de los Olivos Jesús nos aconseja que no tratemos de determinar el momento exacto de su regreso:
Así que ni Jesús mismo conocía la fecha de su venida. Si él no pudo usar su profundo conocimiento y entendimiento de las Escrituras para determinar la fecha exacta de su regreso, debe sobrentenderse que nosotros tampoco podemos. Pero aunque la fecha precisa está oculta para nosotros, la Biblia describe en forma detallada las condiciones sociales, nacionales e internacionales que caracterizarán al mundo al que él regresará. Estas son las señales a las que Jesús se refiere. Los "postreros días" Descripción de Pablo de los "postreros días"
En un pasaje anterior de la misma epístola, se refiere a las condiciones distintivas del mundo de los "postreros días" que precederá al regreso de Cristo. Les dijo a sus lectores que aquellos días se caracterizarían por una amplia declinación en las normas morales:
Al leer cualquier periódico nacional, usted se dará cuenta de que esta fea lista podría ser aplicada generalmente a casi cualquier país actual. En realidad se puede decir con certeza que la falta de normas morales, tal como Pablo lo predijo, es la característica predominante de la sociedad del siglo veinte. Particularmente significativo es su análisis de las razones por tal decaimiento moral: "Tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella." Esta es la clave de la presente situación. Se da una aprobación nominal a los principios de conducta religiosa; pero cuando es necesario aplicar estos principios en la vida diaria se vuelve una historia diferente. Tal como Pablo lo predijo, la piedad de hoy, más que nunca, no tiene poder para cambiar la conducta de las personas, o ni siquiera intenta controlar la maldad inherente de la naturaleza humana. Así, por ejemplo, mientras la fornicación, el adulterio, la violencia y la avaricia son reconocidas por la Iglesia como pecado, ésta permanece muda en un mundo donde estas maldades van en aumento. Hablando del problema de los embarazos de adolescentes, cierto columnista de un periódico británico subrayó recientemente el efecto de "una forma de piedad" que no tiene "poder" para influir en la conducta del pueblo:
El cristianismo moderno es un tigre sin dientes cuando se trata de atacar al pecado. Otro significativo indicador del tiempo presente es el comentario del apóstol Pablo de que las personas serían "amadores de los deleites más que de Dios." Esto es totalmente cierto, por lo menos en lo que al mundo occidental se refiere. La mayoría de la gente llena su tiempo libre con las actividades que ellos quieren realizar, ya sea deporte, recreación, pasatiempos o diversión personal, dejando poco tiempo para el servicio a Dios. Cualquiera que en Inglaterra se haya visto obligado a hacer un viaje en un domingo de verano por carreteras hacia la costa u otros sitios turísticos estará de acuerdo en que el placer es adorado en vez del Unico que ha creado las cosas que gozamos, y esto es también cierto para otros países. Todo esto, dice el apóstol Pablo, será una característica del mundo al cual retornará Jesús. Descripción de Cristo de los "postreros días" De las muchas señales que Jesús dijo que aparecerían en la tierra justo antes de su regreso examinaremos dos: la condición del mundo en general y la situación de la nación de Israel. ¿Qué dijo Jesús acerca de la primera de estas señales?
Algún tiempo después hubo otro caso de intervención directa de Dios para destruir unos hombres incorregiblemente malos. Las ciudades de Sodoma y Gomorra en el extremo sur del valle del Jordán fueron destruidas por fuego y solamente Lot, el sobrino de Abraham, y sus dos hijas escaparon (Génesis 19). Jesús menciona cada uno de estos sucesos al hablar de su regreso:
La primera cosa que se deduce de estas palabras del Maestro es que su venida ser á inesperada y repentina. La gente estará ocupada en sus actividades rutinarias hasta que todo se suspenda repentinamente al venir Jesús. En otros pasajes Jesús compara su retorno con la silenciosa intrusión de un ladrón en la casa de una familia que duerme:
Lo inesperado del retorno de Cristo fue también enfatizado por Pablo cuando escribió a los cristianos de Tesalónica:
Pero el apóstol sigue diciendo a los creyentes:
Así que la autoridad del Nuevo Testamento nos dice que el regreso de Cristo para establecer el reino de Dios tomará al mundo en general por sorpresa. Pero los verdaderos cristianos, advertidos por las señales, estarán esperándolo. Pero ¿acaso hay en la alusión de Cristo a Noé y a Lot algo más que sólo lo repentino de su regreso? Si no lo hubiese, su mensaje se aplicaría a cualquier época histórica. Un estudio de las varias alusiones que Jesús hizo al Antiguo Testamento muestra claramente que usualmente no fue sólo un significado superficial lo que se propuso, y esto es cierto en el caso de su alusión al diluvio. Jesús no solamente implicó que tanto las personas que vivían en el tiempo del diluvio como las que estuvieran vivas en el momento de su regreso personal no estarían preparadas para el suceso, sino que otra similaridad sería la necesidad de castigar a ambos grupos—la repentina destrucción que Pablo mencionó a los tesalonicenses. Por consiguiente, Jesús está diciéndonos que la condición espiritual del mundo a su regreso sería similar a la del mundo destruido por el diluvio. De la misma manera, las condiciones en Sodoma tendrán un paralelo con el mundo al que Jesús viene de regreso. "El mundo de los impíos"
En este estado de degradación, la humanidad se negaba a obedecer a Dios e incluso repudiaba Su poder de intervención. El libro de Job alude a estos hombres malvados y describe la actitud de ellos ante Dios:
Combinando estas referencias, aprendemos que en la época del diluvio la los pobladores de la tierra eran malvados a los ojos de Dios, puesto que sus pensamientos eran perversos y corruptos. Además la tierra estaba llena de violencia; los hombres no querían saber nada de Dios y hasta negaban que tuviera el poder de intervenir. Con esto en mente veremos un significado más en las palabras de Jesús:
"El mundo de los impíos" de este siglo Obviamente, este no es el único aspecto de maldad en el mundo actual, pero es un ejemplo de las normas decadentes de la sociedad moderna que justifican su comparación con la situación anterior al diluvio. Esta es una evolución reciente, una tendencia que ha acelerado en los últimos veinte años. Jesús también seleccionó los días de Lot y la destrucción de Sodoma como otro ejemplo de las condiciones del mundo a su regreso. En Génesis leemos que el pecado de Sodoma y Gomorra se había "agravado en extremo." El relato posterior nos demuestra que esto consistía en la perversión sexual de sus habitantes (Génesis 19:4-9). En años recientes nuestra sociedad ha dado a tal conducta una apariencia de respetabilidad, permitida y hasta estimulada por organizaciones oficiales. De nuevo, Jesús dice que esto es una señal de su regreso: "Como sucedió en los días de Lot... así será el día en que el hijo del hombre se manifieste." Un mundo de violencia Este siglo se ha caracterizado hasta ahora por el derramamiento de sangre en todo el mundo, con cientos de millones de personas asesinadas en dos guerras mundiales, en purgas y pogroms. A los europeos les gusta pensar que los últimos cuarenta años han sido de paz; pero esto es cierto sólo en esa parte del mundo, sin tomar en cuenta la sangrienta lucha sectaria y genocidio en la ex-Yugoslavia. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial más de cuarenta grandes conflictos han devastado enormes áreas del globo y llevado miseria a millones de personas. Además, ha habido una serie casi ininterrumpida de guerras civiles o conflictos que surgen de diferencias religiosas o étnicas y que frecuentemente desembocan en derramamiento de sangre y desolación. Aun bajo regímenes estables y pacíficos la seguridad y calma a menudo sólo se logra con el puño de hierro de la represión, con severos castigos para los que osan salirse de la línea oficial. A la par de la caída de las normas morales, este incremento en la violencia es una característica de los tiempos recientes. En los días de Noé los hombres habían llegado a tal degradación y violencia que Dios tuvo que intervenir. Jesús da a entender que por una razón similar la intervención será necesaria de nuevo en el momento cuando él retorne a la tierra. Así Cristo y Pablo se combinan para presentar un panorama del estado del mundo cuando Jesús retorne. El tiempo presente coincide con esta descripción como ninguna época anterior lo ha hecho. El materialismo moderno, el ateísmo y la violencia comprenden una de las señales de que Jesús pronto estará de regreso en la tierra para establecer el tan esperado reino de Dios. La nación de Israel Unos pocos días antes de su crucifixión, mientras Jesús conversaba con sus discípulos en el templo de Jerusalén, ellos le señalaron el esplendor del edificio. Por las descripciones de testigos oculares que han sido preservadas, sabemos que verdaderamente era una bella estructura. Espaciosas columnatas rodeaban una serie de patios, y en el área central estaba un elevado y magnífico edificio que constituía el verdadero santuario. Es comprensible que los discípulos estuvieran orgullosos de su lugar nacional de adoración. Pero la respuesta de Cristo a su entusiasmo fue inesperada:
Quizá demasiado conmovidos para hablar ante el pensamiento de la completa destrucción de tal edificio, los discípulos no le respondieron nada, pero meditaron en las palabras del Maestro mientras su pequeño grupo abandonaba la ciudad y ascendía por el camino del monte de los Olivos, al este de Jerusalén. Cerca de la cima se sentaron y miraron a través del valle a la ciudad bañada por el sol de la mañana con el templo resplandeciendo en el centro. Este parecía ser el momento apropiado para pedir a Jesús que ampliara su breve declaración acerca del templo, y algunos de los discípulos aprovecharon la oportunidad:
Notemos que aquí había dos preguntas diferentes. Ellos querían saber primero cuándo serían estas cosas, es decir las cosas relacionadas con la destrucción del templo; pero también estaban preguntando por las señales de su regreso. La destrucción de Jerusalén y el templo
Esta profecía se cumplió cerca de 35 años más tarde, cuando el emperador romano, cansado de las continuas insurrecciones judías, envió un ejército bajo el mando del general Tito para acabar de una vez para todas con las rebeliones. Tito puso sitio a Jerusalén por dos años, durante los cuales los habitantes sufrieron terriblemente por las luchas internas, las enfermedades y el hambre. (Todo esto había sido predicho 1500 años antes por Moisés: Deuteronomio 28:49-57). En el año 70 de nuestra era finalmente sucumbieron, y aunque Tito dio enfáticas instrucciones de perdonar el templo, los soldados romanos estaban tan airados por la conducta de los judíos que desafiaron sus órdenes y quemaron totalmente el edificio sagrado. Más tarde los romanos removieron todas las piedras del templo judío al limpiar el suelo para construir un templo de Júpiter. De este modo las predicciones de Jesús acerca de la destrucción del templo se cumplieron con exactitud. Los tiempos de los gentiles
En estas páginas he señalado ocasionalmente ciertos pasajes como referencias claves para el entendimiento del plan de Dios de establecer su reino. Este es otro ejemplo. Estas pocas palabras de Jesús están llenas de información acerca del momento en que sería cumplido el propósito de Dios. Después de contestar la primera pregunta sobre la destrucción del templo, Jesús sigue responde a la segunda, que se refiere a las señales de su regreso. En este pasaje advierte a sus discípulos que después de la invasión romana sucederían tres cosas:
En la última de éstas tenemos una enseñanza similar a la profecía de Daniel que examinamos anteriormente en el capítulo 1 de la presente obra. Usted recordará que la estatua que vio Nabucodonosor, en el sueño que Dios le dio, representaba el reino de los hombres bajo el dominio sucesivo de cuatro imperios gentiles, seguido de un estado de cosas fragmentado. Este reino de los hombres no iba a durar indefinidamente, pues los "tiempos de los gentiles" terminarían cuando Jesús, representado por la pequeña piedra, vendría a la tierra para establecer el reino de Dios sobre las ruinas del gobierno humano. En la profecía del monte de los Olivos, Jesús habló del mismo suceso cuando "los tiempos de los gentiles" llegarían a su final. Hasta ese tiempo Jerusalén sería gobernada por las potencias gentiles. Así que en una frase de la profecía del monte de los Olivos, y con esa pequeña pero significativa palabra hasta, Jesús atraviesa los aproximadamente 1900 años entre la caída de Jerusalén en el año 70 de nuestra era y su regreso para establecer el reino de Dios con la restaurada Santa Ciudad como su capital. Esta conclusión se confirma cuando encontramos que inmediatamente continúa hablando de su retorno:
Claramente se observa que los cambios de fortuna de los judíos, y el nuevo estatuto político de Jerusalén, son de algún modo "señales" del regreso de Cristo. ¿Cuáles son los hechos históricos y proféticos? La dispersión y el retorno de Israel
Los judíos abandonaron a Dios hasta el grado de crucificar a su Hijo, y la historia registra que estas predicciones de dispersión fueron fielmente cumplidas. En el siglo VII a. de J.C. la mayor parte de la nación fue llevada cautiva por los asirios, y el resto por los romanos en los años posteriores al 70 d. de J.C. Desde ese día hasta tiempos comparativamente recientes ha habido pocos judíos en su tierra natal. Así Jesús y los profetas concuerdan en predecir la dispersión de los judíos. Pero el hecho sobresaliente es que aunque ampliamente dispersos, los judíos nunca perdieron su identidad nacional. Este fenómeno también fue predicho en las palabras de Dios:
Esto ha sucedido. En los siglos que han transcurrido, los judíos han sido encontrados en casi todos los países del mundo, exceptuando su propia tierra. Han sido despreciados, odiados, perseguidos y masacrados por millares, pero todavía sobreviven como una raza distinta y fácilmente identificable. Sus primeros captores, los babilonios y asirios, han desaparecido, pero los judíos permanecen. ¿Por qué? Porque son vitales para el plan de Dios de establecer Su reino. La promesa de restauración Dios le dijo a Ezequiel que los huesos secos representaban a la nación de Israel en dispersión. Nacionalmente los judíos estaban entonces muertos, sin país, rey o gobierno. Pero vendría el tiempo cuando habría una resurrección nacional y los judíos regresarían a su antigua tierra natal. Esto es lo que Dios dijo:
El mensaje de la visión fue entonces reforzado en lenguaje claro, con la adición de algunos detalles. No sólo serían nuevamente recogidos los judíos, sino que de nuevo tendrían su propio rey y serían reconciliados permanentemente con su Dios:
Hay muchas predicciones muy similares dispersas en todos los escritos prof éticos (ej.: Ezequiel 36:24; Jeremías 31:8-10; Zacarías 8:7-9). El claro mensaje de todas ellas es que en el tiempo del fin los judíos serán recogidos en su antigua tierra natal, para nunca más ser removidos. Serán gobernados por un rey justo y estarán permanentemente reconciliados con Dios. En otras palabras, el retorno de los judíos será el preludio de la venida de Jesús a establecer el largamente prometido reino de Dios y a introducir todas las bendiciones de su perfecto reino en la tierra. Como Jesús dijo en el monte de los Olivos, los judíos tendrían que permanecer en cautividad y Jerusalén tendría que estar bajo el control gentil solamente hasta que los "tiempos de los gentiles se cumplan." El milagro moderno El punto culminante de la restauración de los judíos llegó en 1967 cuando capturaron la Ciudad Vieja de Jerusalén. Por más de 1900 años su antigua capital y sitio del trono de David había estado bajo el dominio de los gentiles, tal como Jesús lo había predicho, pero ahora estaba una vez más bajo la soberanía judía. ¿Significa esto que el largo período de "los tiempos de los gentiles" está casi cumplido? ¿Que el reino de los hombres representado por aquella estatua de varios metales está a punto de ser totalmente destruido? Ciertamente significa que el momento de intervención divino está muy próximo, aunque como veremos en la siguiente señal, los judíos posiblemente pierdan temporalmente el control de la ciudad una vez más antes de recuperarla completamente. Resumen de las señales judías 1.Jerusalén sería sitiada y el templo destruido. 2. Los judíos serían dispersados entre todas las naciones. Los profetas del Antiguo Testamento también lo habían predicho en caso de que los israelitas desobedecieran a su Dios. 3.Mientras los judíos estuvieran en el exilio Jerusalén sería gobernada por potencias gentiles. 4.Los profetas predijeron un tiempo de resurrección nacional para los judíos, y un retorno a su tierra original. 5.Jesús dijo que cuando la ciudad de Jerusalén estuviera libre del control extranjero los "tiempos de los gentiles" serían cumplidos. 6.El retorno de los judíos a su tierra será una "señal" de que el regreso de Jesús está cerca. Hasta aquí hemos visto dos "señales" ampliamente diferentes del regreso de Cristo a la tierra para establecer el reino de Dios: la declinación moral del mundo, y el establecimiento del Estado de Israel. Puesto que ambas son acontecimientos recientes, parece que estamos justificados al creer que estamos viviendo en el tiempo aproximado cuando Jesús ha de regresar. ¿Hay algunas otras señales que confirmen esta conclusión? Seguramente las hay, y concluiremos este capítulo con otra asombrosa profecía acerca de los "postreros días." Israel será invadido En pocas palabras, esta profecía describe la invasión de la recientemente colonizada tierra de Israel por una enorme fuerza compuesta por los ejércitos de una gran potencia en alianza con otras más. El dramático resultado del ataque está relacionado estrechamente con la venida de Jesús. Ezequiel señala dos claras indicaciones del tiempo al que la profecía se refiere. En primer lugar, repetidamente usa la frase significativa "al cabo de años" o "al cabo de los días," que en otros pasajes donde se encuentra en la Biblia invariablemente se refiere al establecimiento del reino de Dios (Ezequiel 38:8,16). La segunda pista es que la invasión ocurre cuando la otrora desolada tierra de Israel está poblada de exiliados que han retornado y es fértil de nuevo. El invasor viene
Al establecer el propósito de esta invasión, Ezequiel de nuevo identifica el tiempo del ataque:
Sin duda alguna, esta profecía se refiere a la era actual. Desde que estas palabras fueron pronunciadas no ha habido otra época en que el pueblo de Israel haya emigrado de muchas naciones y regresado a repoblar su anteriormente desolada tierra. ¿Quién es el invasor? La segunda pista surge de los nombres de los países. Obviamente los países se identifican por los nombres que tenían en los días de Ezequiel por el año 600 a. de J.C.; pero no es difícil encontrar los nombres modernos equivalentes. El líder de la invasión es llamado Gog, de quien se dice lo siguiente:
No hay duda de la identidad de la tierra de Magog en Ezequiel. Fue el territorio de un pueblo conocido en tiempos antiguos como los escitas. Josefo, el historiador judío del primer siglo, dice:
El pueblo escita estaba compuesto de tribus inquietas que parecen haber venido originalmente de las estepas al norte del Mar Negro, las cuales luego ocuparon el área que queda inmediatamente al sur de las montañas del Cáucaso entre el Mar Negro y el Mar Caspio. Es fascinante que en las crónicas asirias que datan del tiempo de Ezequiel, se menciona que la tierra de Magog tenía un rey llamado Gog. Hablando de la tierra de los escitas un arqueólogo dice:
Así que Ezequiel usó el verdadero Gog de la tierra de Magog de su día como un modelo para el Gog del postrer día, quien gobernaría sobre el mismo territorio en el futuro. Gog es también descrito como el príncipe gobernante de Mesec y Tubal. Estos nombres también aparecen con frecuencia en las inscripciones asirias como Mushki y Tabali, y eran tribus cuyos territorios estaban situados al sur y al este del Mar Negro. Heródoto, el "Padre de la Historia" del siglo V antes de J.C., se refiere a ellos como los pueblos moshkoi y tibarenoi. Los aliados de los invasores Ezequiel describe varias naciones que estarán confederadas con Gog:
Gomer era la tribu conocida de los antiguos como los cimerianos, cuyo territorio es bien conocido. La Enciclopedia Británica tiene los siguientes comentarios:
Hay un eco del nombre antiguo de los cimerianos en la región moderna conocida como Crimea. La Togarma de Ezequiel fue el área actualmente conocida como Armenia en la región del Cáucaso meridional. Acerca de los antiguos asentamientos en esta región leemos:
El moderno Gog
Cualquier atlas claramente muestra que todos los lugares mencionados por Ezequiel están dentro del territorio de Rusia. De hecho las diversas tribus han emigrado más al norte desde los tiempos bíblicos, llevando sus nombres con ellos. Muchos eruditos consideran que el equivalente moderno de Mesec es Muscovy, el estado del cual Moscú es la capital, y que Tubal es el río Tobl en el este que dio su nombre a la ciudad de Tobolsk. Basado en estas conclusiones, Mesec y Tubal son respectivamente las partes occidental y oriental de Rusia. Esta sugerencia es confirmada por las palabras de los profetas de que el invasor vendrá "de los confines del norte". Similarmente, Gomer emigró al oeste de Europa y esto puede tener implicaciones para el cumplimiento de la profecía en los últimos días. Aun sin ver nada más de esta profecía, está claro que sólo hay una nación contemporánea con el moderno Estado de Israel que puede ser posiblemente considerada. Gog (palabra que significa alto) es sin duda el líder del poder ruso, y podemos por consiguiente esperar una invasión rusa de Israel en el Medio Oriente en un futuro no muy distante. He aquí la descripción que proporciona Ezequiel de este ataque:
Consecuencias de la invasión rusa
Luego pasa a describir cómo por medio de la fuerza militar, derramamiento de sangre, enfermedad, lluvia torrencial, enorme granizada y fuego serán destruidos los ejércitos de Gog (Ezequiel 38:21-22). El resultado de esta derrota aplastante por medios sobrenaturales será que el mundo vendrá al reconocimiento de que hay un Dios en el cielo:
Jesús regresa durante esta crisis
La obra de Cristo para reformar el mundo y establecer el reino de Dios la examinaremos con mayor detalle en el siguiente capítulo. Aquí estamos particularmente interesados en las señales de su regreso. Habiendo visto que la invasión rusa de Israel estará asociada con el regreso de Jesús, un breve análisis de la posición actual de Rusia confirma nuestra creencia de que el retorno de Jesús está cerca. El coloso de Europa Resumen Señal 1: Sociedad Jesús también habló de la condición del mundo a su regreso, prediciendo que retornaría a un mundo semejante al que mereció la destrucción por medio del diluvio. Al examinar la descripción bíblica de esos días, vimos que el diluvio sobrevino porque la tierra estaba llena de violencia, y se había depravado en sus pensamientos y conducta malvados. El comentario de Cristo fue: "Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste." Luego revisamos el mundo de nuestro día y encontramos que el cuadro pintado por Jesús y Pablo de los días del retorno tienen un parecido muy cercano a la sociedad moderna, sugiriendo que el tiempo está actualmente maduro para el retorno de Cristo. Señal 2: Israel Volviendo de lo que fue predicho a lo que realmente sucedió, encontramos que la historia de los judíos ha seguido exactamente el curso que Dios reseñó en su Palabra. Actualmente el Estado de Israel es un testigo viviente de la mano controladora de Dios en los asuntos del mundo, y una indicación de que Jesús pronto regresará. Señal 3: Rusia En el Medio Oriente encontramos actualmente la situación descrita en la Biblia. Israel ha regresado y Rusia, que tiene intereses estratégicos y económicos vitales en el área, ha llegado a tal posición de dominación como para poder invadir a Israel. El ascenso del poder e influencia de Rusia y el regreso de los judíos a Israel coinciden para dar una evidencia convincente de que el retorno de Jesús esta próximo. Consejo de Cristo a sus seguidores ¿Lo está esperando usted? ¿Está usted preparado para recibirlo? Para todos viene el consejo y advertencia del Maestro al concluir la profecía del monte de los Olivos en la cual dijo muchas cosas sobre su regreso:
Sección Anterior | Indice | Siguiente Sección Publicado por la Misión Bíblica Cristadelfiana Los Cristadelfianos somos una comunidad mundial de estudiantes de la Biblia. Si quisiera saber más acerca de nosotros y nuestras enseñanzas, por favor tomese unos momentos para navegar a través de www.labiblia.com. Tenemos aquí un muy amplio surtido de información acerca de nuestras creencias, y las verdaderas enseñanzas de la Biblia.
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