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Tuyo es el Reino Sección Anterior | Indice | Siguiente Sección Capítulo 5—Preparando el reino Ahora examinaremos en forma más detallada el tema de la Biblia. La enseñanza sobre el futuro reino de Dios es como un hilo de oro que va desde el principio hasta el final. Está entretejido dentro de los libros históricos, y a través de los profetas. Puede encontrarse claramente en los salmos, y aparece de nuevo en el Nuevo Testamento como el tema principal de la enseñanza de los primeros cristianos. Hemos visto en los capítulos previos del presente estudio que podemos tener confianza en la veracidad de la Biblia, y en el capítulo 2 echamos un vistazo al futuro cuando el reino será establecido. Ahora abriremos la Biblia para buscar el hilo del reino de Dios en su primeras páginas y comenzar a rastrearlo a través del resto de las Escrituras inspiradas. Buscando en el principio de la Biblia las primeras alusiones al reino de Dios nos encontramos en terreno firme. Jesús dijo que en el futuro invitaría a los justos a su reino con estas palabras:
Así que el plan de Dios para la tierra ha estado desarrollándose desde el principio, y el libro de Génesis (literalmente "comienzos") nos traslada hasta esos remotos tiempos. ¿En qué parte de Génesis podemos aprender acerca del reino de Dios? Jesús contesta la pregunta, pues en su predicación acerca del reino a menudo dirigió la atención a un hombre llamado Abraham. En cierta ocasión dijo a los que le preguntaban sobre la salvación:
¿Por qué Jesús se refirió particularmente a Abraham, a su hijo y a su nieto mencionándolos especialmente en relación con el reino de Dios? Porque Abraham fue una de las primeras personas a quien se habló de este maravilloso futuro para la tierra. Ur de los caldeos Cuando el moderno viajero navega por el Eufrates ve muchos montículos de cúspide plana que surgen a intervalos en la llanura del río. Estas no son colinas naturales, sino los lugares de antiguas ciudades, donde siglos de acumulación de escombros han elevado gradualmente el sitio por encima del nivel del área circundante. No lejos de la desembocadura del Eufrates, en la región conocida como la antigua Caldea, hay un gran montículo conocido por los árabes como el Montículo del Betún. En 1854 este montículo fue identificado como el sitio de Ur de los Caldeos, la ciudad mencionada en la Biblia como lugar de nacimiento de Abraham. La tierra natal de Abraham Por el año 2,000 a. de J. C. Ur era una ciudad próspera. En las riberas del río, los botes se amarraban a los muelles y descargaban su carga en bodegas y almacenes. Ricos mercaderes vivían en grandes casas de dos plantas y enviaban a sus hijos a escuelas donde el currículum incluía ejercicios matemáticos tan difíciles como la extracción de raíces cúbicas. En un gran edificio cercano al zigurat vivía el rey dios quien presidía sobre la vida civil y religiosa de la ciudad. En esta sociedad bien ordenada y sorprendentemente sofisticada vivió Abram, cuyo nombre fue posteriormente cambiado a Abraham. Podemos deducir que fue un hombre instruido y culto, y probablemente estaba entre los miembros más importantes de la comunidad de Ur. Las referencias bíblicas nos dicen que su familia también adoraba los ídolos de aquellos días (Josué 24:2). Promesa de Dios a Abraham
La confianza de Abraham en Dios fue tan fuerte que sin ninguna vacilación obedeció el mandato "y salió sin saber a dónde iba" (Hebreos 11:8). Junto a este llamado a dejar su país y familia, Dios hizo una promesa solemne a Abraham:
En cumplimiento de esta promesa Abraham llegó a ser verdaderamente padre de una gran nación, puesto que toda la raza judía desciende de él. Pero la promesa abarca mucho más que eso. Las palabras finales de esta promesa, "serán benditas en ti todas las familias de la tierra" muestra que no se trataba de una oferta ordinaria. Dios estaba diciendo que la completa población del mundo recibiría bendiciones un día por medio de este hombre. La promesa a Abraham fue claramente un paso vital en la revelación del plan de Dios para la tierra y el hombre. He aquí el hilo de oro del reino de Dios apareciendo en el primer libro de la Biblia. La importancia de la promesa de Dios a Abraham se confirma por las muchas referencias encontradas en el Nuevo Testamento. En el capítulo 1 observamos que el evangelio predicado por Jesús eran las buenas nuevas de la venida del reino de Dios. Escribiendo a los cristianos gálatas, Pablo señala que el mismo evangelio que Jesús enseñó fue originalmente predicado a Abraham 2,000 años antes cuando Dios le hizo la promesa:
La esperanza del apóstol Pablo
Para los que escuchaban a Pablo esta "esperanza de la promesa" significaba sólo una cosa: la promesa de Dios a Abraham. Otra descripción era "la esperanza de Israel" y cuando Pablo fue arrestado por la predicación del mensaje cristiano exclamó:
Por consiguiente el evangelio cristiano se remonta en el pasado hasta Abraham. Lo que se dijo cuando Jesús nació
En su carta a los creyentes romanos Pablo señala que la misión de Jesús fue "confirmar las promesas hechas a los padres" (Romanos 15:8). Ya hemos encontrado que la obra de Cristo fue predicar el evangelio del reino de Dios, y aquí la misma obra es descrita como el cumplimiento de la promesa hecha a los padres: esto demuestra que las promesas y el evangelio son lo mismo. Incidentalmente, la promesa a Abraham es un ejemplo del punto tratado en el capítulo 2, que el Nuevo Testamento depende completamente del Antiguo. Aquellos que niegan la relevancia del Antiguo Testamento para las creencias cristianas pasan por alto sus verdaderos fundamentos. Por medio de estas referencias del Nuevo Testamento hemos establecido el principio de que la promesa a Abraham es el evangelio cristiano, estaba relacionada con la obra de Jesús y era la esperanza de los primeros cristianos. Ahora volveremos a referirnos a Génesis para buscar algo más sobre esta promesa. Detalles de la promesa de Dios a Abraham Cuando Abraham llegó a Canaán Dios repitió su promesa. Muchos años más tarde, después de otra demostración de la gran confianza de Abraham en Dios, de nuevo le reiteró su promesa. Cada vez fueron agregados nuevos aspectos. Los siguientes pasajes son una declaración extensa de la promesa:
Estas referencias contienen muchos aspectos de la promesa y usted puede encontrarlas confusas al principio. Si así fuera, valdría la pena volver a leer de nuevo las referencias anteriores para extraer los puntos principales antes de estudiar las promesas en detalle. Pero antes de examinar más de cerca este asunto hay tres comentarios que quisiera hacer. Primero, observe la seguridad que Dios da a Abraham acerca del cumplimiento de la promesa. "Por mí mismo he jurado" dice Dios. Tal como lo expresa la carta a los hebreos, ésta es la máxima garantía:
En segundo lugar, el uso de la palabra "simiente." La palabra equivalente en la actualidad es "descendiente." Pero la palabra "simiente" puede ser singular o plural, así que examinaremos el contexto de la palabra para averiguar si se refiere a uno o a muchos descendientes. En tercer lugar, Dios instituyó el rito de la circuncisión como señal de su promesa y mandó a todos los descendientes varones de Abraham que continuaran la costumbre. Así en lenguaje bíblico "la circuncisión" es otro término para el pueblo judío, y "la incircuncisión" para todos los pueblos no-judíos o gentiles. La promesa resumida 1. La simiente de Abraham llegaría a ser una gran nación. 2. Abraham, junto a su simiente, heredaría para siempre la tierra en que vivía: Canaán, llamada también Palestina. 3. La simiente de Abraham "poseerá las puertas de sus enemigos." 4. En Abraham y su simiente será bendecida toda la tierra. Este resumen enfatiza la enseñanza del Nuevo Testamento de que no es ésta una promesa trivial. Con palabras como "para siempre" y "toda la tierra será bendecida" deberá ser obvio que algo muy importante está siendo predicho. Ahora veremos cada aspecto con más detalles.
Pero la posesión de los israelitas de la tierra, pasada o presente no debe considerarse como el cumplimiento de la promesa a Abraham. Aun en el período más próspero de su historia los profetas seguían esperando la realización definitiva del pacto, tal como lo indican las palabras de la profecía de Miqueas:
La nación judía puede ser vista como un cumplimiento parcial de este aspecto de la promesa, pero de ninguna manera su completa realización. Quien sería, entonces, la simiente de Abraham en el sentido del propósito de Dios? En los días de Cristo la nación judía se enorgullecía de su descendencia de Abraham, y así se aplicaban la promesa a sí mismos basándose en su linaje natural. "Linaje de Abraham somos" le dijeron en cierta ocasión (Juan 8:33), y podemos darnos cuenta de la vanidosa satisfacción en sus rostros cuando proclamaron su parentesco. ¿Cuál fue la respuesta de Cristo?
En otra ocasión les dijo Juan el Bautista:
Los verdaderos hijos de Abraham Así que la fe antes que la descendencia natural convierte a las personas en hijos de Abraham. Pablo puso esto en claro a los romanos, y aquí tenemos un caso donde "la circuncisión" es usada para describir a los descendientes naturales de Abraham:
La clara enseñanza aquí es que ser judío o gentil no tiene importancia en lo que a la promesa se refiere. Lo que vale es la manifestación de una fe y creencia similares a las que poseía Abraham. Pablo confirma esto en otra carta:
Ahora podemos identificar la "simiente" de Abraham con certeza. No son exactamente los descendientes literales, los judíos, sino todos los que creen en Jesús y manifiestan en sus vidas la misma clase de fe que Abraham. Estos "hijos espirituales" son los que finalmente heredarán las bendiciones contenidas en la promesa. Consideraremos a continuación el significado de estas bendiciones. 2. Abraham y su simiente heredarán la tierra ¿Ha sido cumplida alguna vez esta parte de la promesa? La respuesta es un rotundo "no." Abraham nunca poseyó la tierra. Génesis relata que cuando murió su esposa Sara, Abraham tuvo que comprar de los habitantes locales un sitio para sepultarla. Como él mismo dijo en aquella ocasión:
El hecho de que Abraham no haya entrado en posesión de su herencia antes de su muerte, es enfatizado por los escritores del Nuevo Testamento:
A menos que la promesa se rompa—y con la existencia de Dios como garantía esto es inimaginable—el tiempo de la posesión de Abraham de la tierra aún está en el futuro. Esto se confirma con algunas otras palabras de la carta a los hebreos:
De hecho se nos dice que Abraham no esperaba recibir posesión en ese momento:
De manera que otro ejemplo de la fe de aquellos "padres" fue vivir como extranjeros en tierra ajena, creyendo que un día heredarían esa tierra. ¿Cómo se cumplirá la promesa, si Abraham, Isaac y Jacob están muertos desde la antigüedad? Sólo podrá cumplirse por medio de su resurrección. No hay enseñanza más clara en la Biblia que la resurrección corporal de hombres y mujeres fieles. Si consideramos el tiempo cuando este sorprendente milagro habrá de ocurrir, entonces somos llevados inmediatamente a nuestro principal tema del reino de Dios. En el primer capítulo cité las palabras del libro de Apocalipsis que menciona el tiempo cuando "los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo." El pasaje también continúa para decir que es también:
Este juicio de los muertos, no sólo de Abraham sino también de todos sus descendientes espirituales, será precedido por su resurrección. Como Jesús dijo:
Podemos ver ahora la importancia de las palabras de Jesús citadas al comienzo de este capítulo, "Cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios." Significan que Abraham será levantado de los muertos para finalmente heredar la tierra en la cual fue nómada una vez. Esto no será por el breve tiempo que dura la vida mortal sino "para siempre." La herencia de Abraham compartida con su simiente
Ya hemos visto que la simiente de Abraham no son necesariamente sus descendientes naturales sino los que comparten su fe y creencias. La promesa a Abraham les asegura que ellos también heredarán una parte de esta tierra. Una vez más esto concuerda con la predicación de Jesús. El dio comienzo a su Sermón del Monte con una serie de bendiciones para los fieles, y una de éstas fue:
Ahora puede usted entender cómo pasajes de la Biblia que aparentemente no tienen relación entre sí son reunidos y relacionados por este penetrante tema del reino de Dios. Incidentalmente, esto se ve mejor en las antiguas traducciones de la Biblia. Es una de las desventajas de las traducciones modernas que en el intento de usar lenguaje moderno se pierde el claro significado de algunos pasajes. 3. La simiente de Abraham poseerá las puertas de sus enemigos En los tiempos bíblicos la puerta de una ciudad era un lugar muy importante. Así como era una parte vital del muro defensivo que rodeaba la ciudad, también era el área donde se realizaban todos los negocios, donde se publicaban los decretos y donde los gobernadores recibían el homenaje del pueblo. Hay varias alusiones a esta costumbre en la Escritura (Rut 4:1-2; Jeremías 38:7; Jeremías 39:1-4). Así que la puerta era el equivalente del edificio municipal de las ciudades modernas. Así que el hecho de que un invasor poseyera la puerta de una ciudad significaba tener el control completo de la ciudad después de expulsar a los dirigentes existentes. Dios prometió a Abraham que tendría un descendiente quien un día "poseería las puertas de sus enemigos" gobernando sobre ellos. A la luz de lo que hasta aquí hemos estudiado está claro que aquí hay una promesa de enviar a Jesús a establecer el reino de Dios, cuando él "posea la puerta" del reino de los hombres y lo reemplace con su propio gobierno. En palabras de la Escritura:
Pero nosotros no necesitamos suponer que esta "simiente" individual de Abraham es Cristo, pues esto se nos dice con total claridad en el Nuevo Testamento. Déjenme recordarles de nuevo uno de los aspectos de la promesa, y luego referirlos a la enseñanza que basaron en ella los cristianos del primer siglo. Dios dijo a Abraham:
Note la frase subrayada y vea cómo el Nuevo Testamento la toma para referirla a Cristo:
Por consiguiente no hay duda de que la simiente de Abraham se refiere no solamente a los muchos quienes más tarde compartirán su fe y su recompensa, sino también a un individuo quien un día tomará el gobierno del mundo después de desplazar a sus autoridades. Esta persona es Jesús. Por consiguiente, los rasgos del reino de Dios que hemos aprendido de las Escrituras se encuentran claramente incrustados en esta promesa a Abraham. Pero hay un aspecto más de la promesa que debemos considerar. 4. El mundo entero será bendecido en Abraham y su simiente
Ya hemos visto que Cristo es el prometido descendiente de Abraham. ¿Cual será la bendición que él traerá para todo el mundo? Es una bendición doble. Primero, a Abraham y sus muchos descendientes se les prometió que heredarían la tierra eternamente después de su resurrección de los muertos. Esto implica el don de vida eterna. Segundo, el gobierno del mundo al regreso de Jesús, traerá bendición a la tierra, como vimos en el capítulo 2. La bendición de vida eterna
Y esta vida sin límite es posible porque los pecados pueden ser perdonados por medio de Jesús:
Así que una parte de las bendiciones prometidas al mundo a través de la simiente de Abraham fue el perdón de los pecados para hacer posible la vida eterna en el reino de Dios. Esto se enseña claramente en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. Anteriormente cité el pensamiento final de la profecía de Miqueas, en el que aún espera para el futuro el cumplimiento de la promesa a Abraham. El pasaje completo muestra que era el perdón lo que el profeta tenía particularmente en mente:
El Nuevo Testamento registra las palabras del apóstol Pedro en una de las primeras ocasiones cuando el mensaje cristiano fue predicado después de la muerte y resurrección de Jesús, y él también identifica la bendición prometida a Abraham con el perdón disponible por medio del sacrificio de Jesús:
No hay duda de que cuando Dios hizo la promesa a Abraham, él estaba prometiendo la venida del Salvador al mundo, a través de quien es posible el perdón y la vida eterna. ¡Una bendición verdadera! La bendición de un gobierno perfecto
Resumen 1. Abraham llegaría a ser el padre de una gran nación. Vimos que esto se refiere primero al pueblo judío; pero particularmente al "Israel espiritual": Los judíos y gentiles que comparten la fe de Abraham y su confianza en Dios. 2.Abraham y su simiente compartirán la herencia eterna de la tierra de Palestina, antes llamada Canaán. Esto implica su resurrección y el don de la inmortalidad. 3.A Abraham se le prometió una simiente particular y notable que compartirá la herencia con él y tomará en sus manos el gobierno del mundo. Vimos que esta gran persona es Cristo, y que esta promesa es el mismo evangelio del reino que Cristo predicó personalmente en Israel. 4.El mundo entero será bendecido en Abraham y en Cristo. Esta bendición es en primer lugar la oferta de vida eterna por medio del perdón de los pecados, hecho posible por la muerte de Jesús. Segundo, el gobierno perfecto de Cristo cuando él gobierne sobre el reino de Dios. 5.La promesa a Abraham fue la base de la esperanza cristiana original enseñada por Cristo y sus apóstoles. Finalmente, en este capítulo quisiera comentar la notable fuerza de la evidencia encontrada para sostener este concepto bíblico del reino de Dios. Primero se presentó la destrucción de la estatua de Nabucodonosor por la piedra que llenó toda la tierra. Esta es una clara promesa de reemplazar el reino de los hombres por el reino de Dios. Ahora en una forma completamente diferente, y procedente de otra parte de la Biblia, llega este mismo mensaje: un tiempo de bendición y paz para el mundo cuando la simiente de Abraham triunfe y reine. Esto da al estudiante sincero de la Biblia la seguridad de que está en el buen camino. Esta no es la única evidencia. En el siguiente capítulo de este estudio, seguiremos el hilo de oro en otra parte de la Escritura. Peter J. Southgate Sección Anterior | Indice | Siguiente Sección Publicado por la Misión Bíblica Cristadelfiana Los Cristadelfianos somos una comunidad mundial de estudiantes de la Biblia. Si quisiera saber más acerca de nosotros y nuestras enseñanzas, por favor tomese unos momentos para navegar a través de www.labiblia.com. Tenemos aquí un muy amplio surtido de información acerca de nuestras creencias, y las verdaderas enseñanzas de la Biblia.
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