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Tuyo es el Reino Sección Anterior | Indice | Siguiente Sección Capítulo 8—El reino en el olvido En nuestro estudio bíblico hasta aquí hemos visto que el hilo de oro que corre a través de todo el Antiguo y el Nuevo Testamento es el plan de establecer el reino de Dios en la tierra, gobernado por Jesús, trayendo gloria a Dios en las alturas, y exquisita paz y felicidad para el hombre. Este fue el tema de la predicación de Cristo y la esperanza que los apóstoles y otros predicadores del primer siglo expusieron a sus oyentes. Sin embargo, en la actualidad usted puede leer casi cualquier libro que intenta explicar el mensaje cristiano, o escuchar algún sermón que trata de definir la fe cristiana, sin encontrar la menor alusión a las cosas que la Biblia asocia con el reino de Dios. Tengo delante de mí un Manual de Instrucción para Miembros de la Iglesia Anglicana, escrito a principios de este siglo. Es un libro de más de 400 páginas señalando en detalle la historia, práctica y creencias de la Iglesia Anglicana. Hasta en su muy extenso índice de unos 600 temas no hay absolutamente referencia alguna bajo el título Reino de Dios. En el texto del libro hay tres referencias breves asociando al reino de Dios con la iglesia, pero no se da evidencia alguna para esta relación. Parece casi increíble que más de 1900 años después de su nacimiento, el verdadero tema de la predicación de Cristo es escasamente mencionado en un libro que pretende explicar el sistema de fe establecido por él. Este no es un ejemplo excepcional, pues similar descuido de este tema puede notarse en la mayoría de los libros modernos de la cristiandad. No puede discutirse que el retorno de Cristo a la tierra para establecer el reino de Dios ya no es en la actualidad el mensaje central de la iglesia que lleva su nombre. ¿Por qué y cómo ha venido a producirse este cambio? Advertencias de los apóstoles
Note que la frase "el reino de Dios" fue usada por Pablo para resumir todo lo que él les había predicado. Su siguiente comentario demuestra todo el significado con que usaba este término:
Luego lanza una mirada hacia el futuro y ve las verdades que ha predicado volviéndose corrompidas, por lo que con tristeza los previene de los peligros:
Esta prevención no era la primera. Desde el principio de su asociación Pablo les había advertido constantemente sobre el peligro del error que se introduciría en la fe:
Les advirtió que la única manera de permanecer libres del error consistía en mantenerse adheridos a Dios y a su palabra, porque sólo así podía encontrarse la salvación:
Así que la prevención final de Pablo (¡y cuán ferviente y genuina debe haber sido, considerando las circunstancias!) fue para que estuvieran en guardia contra la inevitable llegada de hombres con falsas enseñanzas, para que pudieran combatir sus ideas manteniéndose apegados a Dios y la Biblia. La tarea de guiar la comunidad cristiana de Efeso pasó más tarde a manos de Timoteo, un joven convertido por Pablo. Este repitió a Timoteo las mismas predicciones del Espíritu Santo de que algún tiempo más tarde la verdad del evangelio sería pervertida por hombres hipócritas de conciencia endurecida:
Esta predicción no fue exclusiva de Pablo. Pedro advirtió a sus lectores que así como había habido falsos maestros en Israel en el pasado, así los habría en las filas de los cristianos:
No se puede evitar el significado de estas enfáticas palabras de Dios por medio de sus apóstoles. Hombres que "apostatarían de la fe," hablarían "cosas perversas," veladamente introducirían "herejías destructoras," con "palabras fingidas" e "hipocresía de mentirosos," todo con el fin de "arrastrar tras sí a los discípulos." Estas advertencias fueron profecías divinas de la misma manera que lo fue el vistazo que Nabucodonosor dio a la historia del mundo en su sueño, o la predicción de Daniel sobre la venida del Mesías, lo cual igualmente tendría que cumplirse. Cuando fueron removidas la manos guiadoras de los apóstoles inspirados, estas predicciones no tardaron en cumplirse. Juan, el último sobreviviente de los doce discípulos, en sus cartas al final de su vida habla de los que estaban promulgando doctrinas erróneas, y manda a sus lectores apartarse de ellos (1 Juan 4:1-3; 2 Juan 7-8). En el último libro de la Biblia, en cartas de Jesús mismo para aquellos primeros creyentes, aprendemos de su aborrecimiento de las falsas doctrinas y prácticas malas que ya se habían introducido en su iglesia (Apocalipsis 2:14-16,20; 3:1-3). Estas referencias muestran claramente la enseñanza explícita del Nuevo Testamento que predijo una desviación de las verdades originales enseñadas por Jesús y los apóstoles. Al trasladarnos de los tiempos apostólicos hacia los siguientes siglos, encontramos que muchas bellas y simples doctrinas fueron mutiladas hasta hacerlas irreconocibles por las manos de estos falsos maestros, incluyendo la enseñanza del reino de Dios. Donde los registros históricos inspirados del Nuevo Testamento terminan, la crónica humana continúa. Entre muchos historiadores de la iglesia, posiblemente el más respetado por su confiabilidad es el Dr. Mosheim, cuya Historia Eclesiástica, publicada en 1755 ha llegado a ser el trabajo normativo sobre el tema. Presentaré muchas citas de Mosheim en las siguientes páginas, pero también es conveniente consultar otras autoridades independientes como el historiador Gibbon y la Enciclopedia Británica. Los primeros seis siglos del cristianismo Primero quisiera dar un resumen siglo por siglo del relato de Mosheim de las tendencias que surgieron en la iglesia durante los primeros seis siglos. Es un completo cumplimiento de las predicciones de los apóstoles de que los hombres "apostatarían de la fe," escucharían a "espíritus engañadores" y aceptarían "falsos maestros" que traerían "herejías destructoras." Siglo I: Las Escrituras, regla y norma
Siglo II: Eliminada la bella sencillez
Pero pronto esta simple labor cedió el lugar a un método filosófico complicado:
Mosheim sigue explicando que la filosofía alteró "la sencillez de la religión cristiana" y de allí produjo:
Por consiguiente, unos 150 años después del ministerio de Jesús, el simple mensaje de su evangelio estaba ya siendo olvidado. Siglo III: La sabiduría celestial sujeta a la filosofía Los doctores cristianos que se habían dedicado al estudio de las letras y la filosofía, pronto abandonaron los caminos frecuentados y se aventuraron dentro de las extrañas desviaciones de la imaginación. Ellos consideraron como noble y gloriosa su tarea de sujetar en cierta medida las doctrinas de la sabiduría celestial a los preceptos de su filosofía... Orígenes fue el cabecilla de esta tribu especuladora. Este gran hombre, seducido por los encantos de la filosofía platónica, la colocó la piedra angular de la religión." En otras palabras, ¡si su filosofía humana pensaba que la enseñanza de Dios era razonable, ellos la aceptaban! Si no, ¡la alteraban! Siglo IV: Ficciones vanas y ritos paganos
Siglo V: Nubes de superstición
Siglo VI: Mezcla diversa de invenciones humanas
Cumplimiento de las predicciones inspiradas Un reino literal descontado Sin duda los cristianos originales esperaban que el reino fuera establecido al regreso de Cristo en cumplimiento de las promesas a Abraham y David. La Enciclopedia Británica dice:
En el mismo artículo leemos que los padres de los primeros siglos de la Iglesia creían en el venidero milenio "simplemente porque era una parte de la tradición de la Iglesia," y que eran "pronunciados milenaristas, sosteniendo los mismos detalles de las expectaciones cristianas primitivas." Uno de estos tempranos padres fue Ireneo, obispo de la iglesia de Lyons en el año 177, un hombre que había conversado con alguno que podía aún recordar haberse reunido con el apóstol Juan. El habla de Dios trayendo "a los justos el tiempo del reino," y del cumplimiento a Abraham de "la promesa de la herencia," en "el cual reino, dice el Señor, muchos vendrán del este y del oeste, y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob." Más o menos por el mismo tiempo vivió Justino Mártir a quien se describe como "una valiosa autoridad sobre la vida de la iglesia cristiana a mediados del segundo siglo" (la misma obra, artículo: Justino Mártir). En su diálogo con Trifón se refiere al reino de Cristo de mil años, y dice que todos aquellos cristianos que fueran verdaderamente ortodoxos conocerían su reino, cuando Jerusalén sería reconstruida, adornada y agrandada. También veía el cumplimiento de la promesa a Abraham como la esperanza cristiana:
Así que es evidente que las creencias de los primeros cristianos en lo que se refiere al reino de Dios eran las mismas que ya hemos considerado en este libro, y es grato encontrar una confirmación independiente de que nuestra exposición ha sido correcta. "Gradualmente lanzadas al olvido del pasado"
Parece casi inconcebible que lo que para una anterior generación había sido una sólida esperanza, basada totalmente en las Escrituras, fuera considerado ahora como un "sueño extravagante" que no tenía cabida en la nueva teología. Una figura prominente de esta reinterpretación de las creencias sobre el reino fue Orígenes en el siglo III. Mosheim dice de esta época:
Note la razón por la que Orígenes rechazaba la doctrina del reino de Cristo en la tierra. No era porque fuera considerada antibíblica, o porque nunca hubiera sido parte del cristianismo original, sino ¡porque no coincidía con sus nuevas ideas! De este modo se llegó a la batalla doctrinal. Algunos permanecieron leales a la predicación de Jesús y los apóstoles en este asunto: hasta el nombre de Lactancio, tutor en el siglo IV del hijo del emperador Constantino, fue incluido entre los milenaristas. Pero las nuevas ideas lograron prevalecer. En su libro Declinación y caída del Imperio Romano, Gibbon describe cómo la fe original perdió terreno:
Parece casi imposible entender cómo un aspecto tan fundamental de la enseñanza de Cristo pudo ser descartado por su profesos seguidores. Pero tal es el resultado cuando los hombres se guían por sus propios pensamientos, en vez de confiar en la palabra de Dios. El reino alterno ¡El reino de Dios era la iglesia misma! Esta fue la idea revolucionaria de Agustín de Hipona a comienzos del siglo V. (Este Agustín no debe ser confundido con el hombre de quien más o menos un siglo más tarde se cree que fundó la iglesia en Inglaterra.) Hablando de la creencia original en el milenio la Enciclopedia Británica continúa:
Así comenzó la creencia oficial de la iglesia de que el reino de Dios no es un reino literal que será establecido al regreso de Jesús, sino que es y siempre ha sido la iglesia sobre la cual se considera que Jesús debe reinar. Confío que aparte de la clara enseñanza bíblica del reino que hemos considerado en capítulos anteriores, nuestro breve vistazo a la forma en que la iglesia se desenvolvió después del primer siglo lo ha convencido de que esto no es correcto. Es un sistema que deliberadamente introdujo la filosofía griega, creencias paganas y ritos paganos en el cristianismo original, y que más tarde se involucró en un dominio tiránico sobre las mentes y cuerpos de los hombres llegando hasta la intriga y el asesinato para lograr sus propósitos. ¿Es éste el reino de Cristo en la tierra, que produce gloria a Dios en las alturas y paz, gozo y felicidad a la humanidad? Un reino de gracia Es una de las grandes tragedias de los religiosos modernos hacer que la gente tome pasajes aislados de la Biblia y los use para construir un edificio completo de fe y creencia, a menudo en oposición a la enseñanza general de la Biblia. Este concepto particular del reino es un ejemplo sobresaliente de esta práctica. En vez de considerar la frase aisladamente veamos todo el pasaje tal como lo registra Lucas:
Con todo el pasaje delante de nosotros tenemos mejor capacidad para entender su significado. En primer lugar notemos a quiénes habla Jesús: inicialmente fue a los fariseos, quienes veían a Jesús como enemigo y rival; luego habló a sus propios discípulos. El primer pensamiento que viene a la mente al considerar este incidente es: ¿Por qué los fariseos necesitaban hacer la pregunta? Si un reino espiritual de gracia fuera la enseñanza de Cristo cuando andaba predicando el reino de Dios—y ya hemos visto que el reino fue el verdadero tema de su mensaje—entonces ninguno de ellos, ni aun lo fariseos, habría estado buscando señales visibles de su venida, puesto que vendría en diferentes momentos a personas diferentes. La pregunta habría sido entonces innecesaria. Así que el mismo hecho de que se hiciera la pregunta nos proporciona un punto de vista de lo que Jesús estaba diciendo acerca del reino—o dicho de otra manera, qué era lo que no estaba diciendo. ¿Eran los fariseos el reino de Dios?
Podemos estar seguros de que los fariseos entraban en la categoría de aquellos que estaban "fuera" del alcance del mensaje de Cristo, y la réplica de Cristo podía tener la intención de ser una especie de parábola, para esconder antes que aclarar. ¿No deberíamos, por consiguiente, investigar su significado escondido, así como en las otras parábolas de Cristo, en vez de tomar su significado superficial? La prueba más convincente de que Jesús no se estaba refiriendo al reino de Dios como a un interior espíritu de gracia, reside en los caracteres de los hombres a quienes se dijo "el reino de Dios está entre vosotros." ¿Reinaría Jesús en el corazón de los fariseos? La pregunta no necesita hacerse. Esto es lo que Jesús dijo que estaba en estos hombres obstinados y malvados:
Así que según el juicio de Cristo, los fariseos tenían corazones malvados "entre" ellos—ciertamente no tenían el reino de Dios en ningún sentido posible. ¿Qué dio entonces a entender? "El reino de Dios ha llegado a vosotros"
La palabra traducida "entre" no es frecuente en la Biblia, aunque su raíz es a menudo usada y traducida por palabras familiares como en, dentro, entre, con, por, para, etc. Algunas versiones prefieren en medio de en su traducción. Entonces, ¿en que sentido el reino de Dios estaba entre los fariseos? Dejemos que la Biblia se interprete a sí misma. Mientras Jesús viajaba por todo el país predicando el evangelio, enviaba a los discípulos a las ciudades de los alrededores para que por medio de sus milagros de sanidad y su predicación, los habitantes estuvieran preparados para la visita de Jesús mismo. El instruyó a los discípulos así:
Cuando el mismo Jesús hacía tales milagros se decía que el reino de Dios había llegado:
Es completamente fácil ver la forma en que Jesús usaba estas palabras. El reino de Dios se había acercado a ellos, o estaba entre ellos, en el sentido de que la gente había recibido la oportunidad de escuchar y aceptar la enseñanza al respecto, había sido testigo del gran poder por medio del cual el reino habría de ser establecido (Pablo llama a los milagros "los poderes del siglo venidero" (Hebreos 6:5), y sobre todo tenían entre ellos a quien era la encarnación de todo lo que el reino representaba, y quien sería su futuro rey. Retornando a la confrontación entre Jesús y los fariseos, podemos ver que él estaba replicando a su hostilidad diciendo en efecto: "No hay necesidad de que ustedes busquen cuidadosa y asiduamente el reino de Dios. Si solamente tuvieran ojos para ver sabrían que yo, quien estoy aquí entre ustedes, soy el largamente prometido gobernante del futuro reino, y quien por medio de la predicación y milagros lo ha acercado a ustedes para su aceptación. Pero como ustedes han estado tan obsesionados con una observación crítica y un examen meticuloso de mí, han fallado en ver quién realmente soy." En verdad, fue una respuesta enigmática, pero ese era su estilo con los fariseos cuando ellos trataban de entramparlo. Nosotros ciertamente no debemos interpretar las palabra de Cristo de modo que contradigan el resto de su predicación o el resto de la Escritura. Palabras de Cristo a los discípulos
Así Jesús explicó a sus discípulos que ellos no tendrían que buscar cuidadosamente la venida del reino. Cuando finalmente viniera sería obvia para todos. Así que cuando consideramos la frase "el reino de Dios está entre vosotros" en su contexto, y en asociación con todas las otras enseñanzas de Jesús, tales como las que hemos examinado en el capítulo 7, no existe apoyo para la idea de que el reino predicado por Jesús es un reino de gracia en el corazón de los hombres. Serio daño resultará si basamos nuestras creencias en un solo versículo de la Escritura. Cuando tal creencia puede ser sostenida solamente tomando las palabras fuera de su contexto e interpretándolas de manera contraria a la enseñanza bíblica total, el resultado puede ser un desastre personal—sin hablar de la deshonra a Dios en el manejo descuidado de su palabra. Al mismo tiempo es completamente evidente que hay un sentido en el que Dios puede morar y efectivamente mora en los corazones de hombres y mujeres. Hay muchas alusiones a la gloriosa verdad de que Dios y Cristo moran en los corazones de aquellos que los aman y les son fieles. Uno de los temas de las epístolas es el templo espiritual de Dios edificado sobre Cristo, en el cual Dios mora en un sentido espiritual ahora, y morará en una sentido mayor en el futuro. Entonces será dicho que estará "el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos" (Apocalipsis 21:3). Pero ésta es una figura bíblica diferente del reino de Dios. El reina sobre el reino, pero mora en su templo. Resumen En el comienzo de este capítulo vimos las predicciones de los apóstoles en el sentido de que después de su muerte la fe original sería corrompida desde dentro y fuera de la joven iglesia. Con la ayuda de historiadores serios hemos examinado la historia de la iglesia durante los siguientes siglos. Concerniente a la iglesia en general hemos aprendido que desde la segunda mitad del segundo siglo gradualmente se apartó de la primitiva simplicidad de la fe y comenzó a incorporar ideas de la filosofía griega. Más tarde esto se volvió una política deliberada para atraer conversos del paganismo. Finalmente las nuevas ideas se impusieron tan completamente que los pocos que aún se aferraban a la fe original fueron vistos como objetos de desprecio y burla, y hasta de persecución. La doctrina clara del Nuevo Testamento del retorno de Cristo a establecer el reino de Dios en la tierra fue un blanco especial de estos ataques. Mientras generalmente se adhirió a ella durante los primeros trescientos años, más tarde fue vista como una alegoría y finalmente fue considerada como una herejía. En el siglo IV se dijo que el reino de Dios había llegado con el reino de Cristo sobre su iglesia, a pesar del hecho de que la iglesia por esta época era corrupta en la práctica y extraviada en la doctrina. En tiempos más recientes se ha dicho que el reino de Dios se manifiesta cuando un corazón está sintonizado con la mente divina y Dios reina supremo en la vida de la persona. Vimos el único pasaje bíblico que sugiere esto y encontramos que la frase "el reino de Dios está entre vosotros" fue dirigido a los fariseos hipócritas a quienes Cristo ciertamente no consideraba como hijos de Dios, sino al contrario. Vimos que Jesús usó la palabra entre en el sentido de estar en medio de ellos, siendo él el centro y la encarnación de todo lo que el reino de Dios representaba. "Preguntad por las sendas antiguas"
Cuál sería la advertencia que Dios haría a las iglesias de hoy? Peter J. Southgate Sección Anterior | Indice | Siguiente Sección Publicado por la Misión Bíblica Cristadelfiana Los Cristadelfianos somos una comunidad mundial de estudiantes de la Biblia. Si quisiera saber más acerca de nosotros y nuestras enseñanzas, por favor tomese unos momentos para navegar a través de www.labiblia.com. Tenemos aquí un muy amplio surtido de información acerca de nuestras creencias, y las verdaderas enseñanzas de la Biblia.
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